miércoles, 28 de mayo de 2008
La Revolución Bolivariana: Historia y Geopolítica de un Cambio de Época
En arenga a la combativa multitud convocada al Palacio de Gobierno, en Miraflores, en ocasión del 6to. aniversario de la victoria popular del 13 abril de 2002, el Comandante Presidente Hugo Chávez puntualiza la verdadera dimensión histórica de aquella inédita jornada, y a la que define como “Revolución de Abril”. La idea central en su exposición subraya la importancia histórica, geopolítica, militar y cultural de la fulminante derrota que –en un nuevo y glorioso abril- el pueblo de la República Bolivariana de Venezuela propinó al Imperialismo Salvaje y al decadente gobierno estadounidense. En aquel entonces el combate más importante se libró en calles céntricas de Caracas, precisamente en el lugar donde el pueblo festeja de nuevo su victoria, y el ciudadano soldado enfatiza la trascendencia de la movilización cívico militar que -en apenas 47 vertiginosas horas- demolió el Golpe de Estado imperialista contra la joven Revolución Bolivariana, y restituyó al pueblo de Venezuela el ejercicio del Poder, en una jornada descollante en los anales de Historia Universal. Entre otros tópicos de interés, el análisis del Jefe del Estado sostiene que, las sucesivas y oportunas victorias electorales de el conductor obrero “Lula” Da Silva en Brasil, el líder indígena Evo Morales en Bolivia, el alfarista bolivariano Rafael Correa en Ecuador, la nacionalista Cristina Fernández en Argentina, el Comandante Daniel Ortega en Nicaragua, y el progresista Álvaro Colón en Guatemala, son acontecimientos de gran relevancia geopolítica que -amén de particulares y específicas raíces históricas- resultaron viables a partir de la victoria antiimperialista de Venezuela en abril de 2002. Fundamentada en dicha valoración, la orientación política prioritaria del discurso aniversario exalta la responsabilidad que compete al pueblo venezolano de garantizar -con sus luchas- la consolidación de los referidos avances democráticos, y destaca el compromiso que nuevamente la historia le impone de honrar su vocación bolivariana y revolucionaria. Concebir referida tarea como un “nuevo compromiso histórico del pueblo venezolano” resulta apropiado, siendo que, en 1810 -hace exactamente 198 años- otro glorioso abril fue testigo del irreductible combate de Venezuela por su soberanía. Aquella jornada preindependentista constituyó un salto cualitativo en el largo proceso de resistencia contra el colonialismo español, y fragua del Estado Nación venezolano que emergió finalmente al escenario de naciones libres, mediante aprobación por el Congreso Constituyente de la Declaración Solemne de Independencia, el 5 de julio de 1811, en Caracas. Es conocido que aquellos combates revolucionarios del pueblo venezolano, impulsaron un nuevo escenario geopolítico regional, y forjaron una corriente histórica favorable a las luchas anticolonialistas e independentistas de los pueblos de Nuestra América. Igual resultante se percibe en la actualidad. Originales y meritorios procesos políticos reiteran el carácter revolucionario del Cambio de Época que hoy protagonizan nuestros pueblos, y confirman el rol de vanguardia geohistórica de la Revolución Bolivariana. Como ratificación del carácter irreversible de la señalada corriente revolucionaria, el mes abril de 2008 reseñó además –para terror de los imperialistas- el inédito triunfo político del Obispo y Teólogo de la Liberación Fernando Lugo, electo Presidente de la República de Paraguay, en crucial jornada democrática que liquidó sesenta y un años de hegemonía partidocrática conservadora. Al favorable escenario geopolítico también contribuye la gestión de la Cancillería de la República Federativa de Brasil que -en armonía con histórica propuesta del Presidente Chávez en materia político militar- promueve un ineludible Consejo de Defensa Suramericano. Se agrega a la señalada corriente liberadora, la propuesta del Presidente de la Republica de Ecuador, Rafael Correa, respecto a la constitución de una Organización de Estados Latinoamericanos OELA, que responda a verdaderos intereses históricos de Nuestra América, y trascienda la sesgada orientación pro estadounidense que signó el espíritu fundacional de la OEA. En la sucinta relación de procesos geopolíticos influenciados por la Revolución de Abril de 2002 en Venezuela, deben añadirse, la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América ALBA, proyecto de unión política y complementariedad económica que adelantan Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua y Dominica; el impulso de la Unión de Naciones Suramericcanas UNASUR, el acelerado fortalecimiento regional de MERCOSUR, y la proyección internacional del Grupo de Río, novedoso instrumento de la diplomacia del Sur, que demostró gran eficacia política a propósito de la histórica batalla por la Paz que en su seno se libró, en ocasión de la explicita condena acordada contra la agresión a la soberanía de Ecuador, y trasgresión del Derecho Público Internacional por parte del cuestionado gobierno de Colombia. Estamos venciendo. Es el sino insurgente de nuestro tiempo. Notables y múltiples procesos benefactores del bienestar social general confirman la proyección histórica, política y filosófica de la Revolución Bolivariana. Profundizar su condición humanista e irradiar su espíritu solidario como expresión del Nuevo Mundo posible, y contribución a “... el despeje de la misteriosa incógnita del hombre en Libertad” en que nos iniciara Bolívar, arraigará nuestra Patria como paradigma del Socialismo Bolivariano, y vanguardia antiimperialista del pueblo Nuestroamericano.
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